Skip to content

Tokyo Magnitude 8.0 – 04

2009/08/16

La fila para el baño está como que larga…

Bueno, este episodio se puede resumir en la frase “shit happens”. Mari, Mirai y Yuuki prosiguen su camino, luego de haber llegado a tierra firme, y mientras avanzan, Mirai se queja (disimuladamente) de un dolor en el vientre. Mari intuye que el dolor de vientre es producto del pastel que se comieron el día anterior, y viendo el predicamento en el que se encuentra Mirai los deja, para luego volver un rato con un “baño portátil”.

Gotcha!


Marca Acme?


Sí, es un inodoro. De papel. Un inodoro de papel!



Y Yuuki nos hace un simulacro bastante explícito de cómo usar el aparato ese…

Claro, como Mirai es demasiado necia, se rehúsa a vaciar el tanque en una bolsa de papel coloreada, así que todos prosiguen su camino hasta llegar a un campamento de refugiados en un parque. Una vez ahí, Mirai tiene más contracciones sufre aun más con la indigestión, y para rematar se da otra réplica del terremoto (ya está cansando tanto replay). Una vez pasada la conmoción, Yuuki nota un spam de tiendas, y al ver que son baños portátiles, Mirai sale en búsqueda de alivio.

No sh–!


La- naturaleza– llama—-


Bueno, yo creo que hasta encuentre un retrete del siglo 24 y medio…

Mirai pasea por entre las largas filas de gente que necesitan ir al baño, y por fin encuentra una que está medianamente corta. Luego de un rato, el dolor se acentúa, y en eso avanza la fila, dejando un espacio entre Mirai y la persona que estaba antes que ella. En eso, llega un pendejo bebe-sin-sed y se colea muy descaradamente, desencadenando en una trifulca entre él y otro hombre que empezó a reclamar.

Mirai: “Pero yo tan sólo quiero C*GAR!”

Mirai, se escabulle, y vuelve donde Mari, para anunciarle que no aguanta más y que necesita urgentemente atender el llamado de los salvaje.

Please! I beg you! Lemme take a dump!

Y bueno, al poco rato…

Celebrate we will~

Luego de deshacerse de su calvario, Mirai y compañía proceden a buscar unos potes de ramen que están repartiendo los de la Cruz Roja (o los de caridad, ni idea), pero resulta que se agotaron. En eso, mientras Mirai habla con Mari, una bashi-bazuc sale de las baldosas y tropieza con Mirai, llenándola de ramen y luego se va sin siquiera disculparse.

Shit happens…

Anyways, luego pasan un montón de cosas poco relevantes que el estudio puso en el episodio para tener tiempo mínimo en el aire. Mirai sigue sufriendo los ataques de “SHIT HAPPENS”, la bolsa con el ramen se le embarran, un tipo corriendo le pisa los dedos del pie, y etc. Eventualmente vislumbra una escena en la que unos guardias civiles sacan una bolsa (de muertos) para que el tipo pisa-juanetes y su pareja hagan el reconocimiento. Poco después, Mirai está con Yuuki,  quien no hace más que preguntar por los padres y etc.

Hasta yo me pongo así con tanta preguntadera!

En eso llega Mari y les informa de la ruta que van a tomar para llevarlos a su casa y etc, y luego procede a irse a botar la basura. Yuuki sigue con la preguntadera, pero esta vez es pregunta si le duele el vientre, y eventualmente divaga preguntando si sus padres estarán bien y si la casa está a salvo. Mirai trata de aguantar la tortura, pero finalmente estalla y suelta un comentario que por lo general NO debería decírsele a un niño (que tiene la culpa de todo), y Yuuki termina por irse corriendo, llorando. Mirai se arrepiente, y al rato decide ir a buscarlo, y lo encuentra en un estacionamiento, con la intención de ir a la Torre de Tokyo, desde donde podrá ver su casa y saber si está intacta.

La inocencia duele…

Luego de llorar un buen rato, y llamar la atención de unos viejitos (y seguir llorando un rato más), Mirai y Yuuki deciden regresar donde Mari. En el camino de vuelta, sin embargo, la torre de Tokyo termina por colapsar, y empieza a caer. Mirai y Yuuki corren como si no hubiera mañana, pero Yuuki se pierde de vista, y Mirai casi muere aplastada, pero Yuuki sale de las baldosas, y la salva en el último segundo de una manera muy broken.

Corran por sus vidas!


Oh noes!


Holy shhhhh——–!!!


Qué suerte!

Yuuki salva a Mirai, pero cae inmóvil al suelo. Mirai le dice que deje la broma, pero como él no se mueve, se empieza a asustar, y termina por pensar que está muerto. Sin embargo, Yuuki está más que vivo, y no era mas que una broma muy pesada.

Será sólo un niño, pero igual es un bastardo…

Luego se reunen con Mari, y luego de la rutina (regaño, curar heridas y yada yada), se marchan juntos, camino a sus hogares. O eso intentan. Como sea.

“No separarse en ningún momento”. No cuentes con Mirai para eso, btw…

Impresiones

Bueno, como había dicho al principio, este episodio es el epítome animado de “shit happens”. Todas las tribulaciones por las que Mirai pasó parecen más una conspirancia en su contra que simples coincidencias (o por lo menos es lo que ella pensará). Todo el rollo de que lo malo sólo le ocurre a ella es una manera de ver lo inmadura que es frente a la situación que está viviendo. Lo de la indigestión y aguantar las ganas de cagar evacuar es otra manera de ver su inmadurez, ya que pretendía soportar una carga que a su edad es prácticamente imposible.

Por otro lado, me pareció bastante chocante (en el buen sentido de la palabra) la actitud de Yuuki. Por lo general uno lo ve como el hermanito que fastidia a la hermana, pero en realidad sus preguntas fastidiosas son una manera tanto de darle ánimos así como de buscar afecto o atención. Esto se evidencia en la escena en la que Yuuki le dice a Mirai que no sabe si su hogar está intacto o si sus padres están muertos, que a su vez viene de la escena en la cual ambos observan como una pareja va a chequear las bolsas para identificar a algún aigo/familiar fallecido.

En fin, ya es suficiente por hoy. Iba a seguir escribiendo mis impresiones, pero ya no se me ocurre más nada. Así que es todo por ahora. Ciao.

つづく。

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: